Viernes 3 de Abril de 2009
La desconocida historia de Gloria Stefan
"Desde siempre la música fue para mí un escape a todas la dificultades", dice sobre cuando era una tímida joven de Miami que cuidaba a su padre enfermo, un veterano de Vietnam, y ella se debatía entre ser una psicóloga, una agente de la CIA o una cantante. Una vida bien alejada de la exitosa carrera que la trae por primera vez como solista a Chile.
POR ERNESTO GARRATT VIÑES
Mucho antes de vender noventa millones de discos y de ser llamada la Madonna Latina, años antes de, literalmente, hacer bailar a todo el planeta con pegajosos coros, Gloria Estefan era una aplicada y matea adolescente en Estados Unidos, una inmigrante cubana que nunca pensó que su pasión por la música la iba a llevar a alguna parte. Así lo recuerda ahora, al teléfono desde Miami, cuando está afinando los detalles de lo que será su última gira, su despedida definitiva de los escenarios y que la traerá por primera vez a muchos países de América Latina, aunque por segunda a Chile.
Esta despedida le ha hecho recordar a Gloria Estefan no sólo episodios de sus 30 años de carrera, sino también la sufrida etapa que le tocó vivir cuando era Gloria María Fajardo García, la tímida hija de unos inmigrantes cubanos que escaparon de la Revolución de Fidel Castro y que se instalaron a duras penas en EE.UU.
Su vida no fue fácil: después de salir de La Habana con su familia, ella, de 16 meses, y su madre, se quedaron solas en Estados Unidos. Su padre, guardaespaldas de la familia de Batista en Cuba al momento de estallar la revolución, se enroló en el ejército norteamericano para combatir en la guerra de Vietnam. Luego volvió y se enfermó gravemente.
"Fueron momentos muy duros para la familia. Entonces la música fue mi forma de todo, de llorar, de reír. La música fue mi escape de las dificultades, porque lo que yo más quería era ser muy fuerte para mi madre'.
– Si la música siempre ha sido tan importante ¿por qué decidiste parar y hacer el último tour de tu carrera siendo tan joven?
"Antes yo salía y hacía una gira de 16 meses y ni un problema, pero ahora estoy en otra etapa y no quiero hacer eso. No es que me vaya a retirar. No. Voy a seguir grabando y haciendo discos, pero giras de este tamaño no. Mis circunstancias no me lo permiten, porque está mi hija, Emily (de 15 años). A ella siempre la llevo conmigo en mis giras, pero ya no quiero que pierda su agenda en la escuela".
LA EDUCACIÓN DE GLORIA. Gloria Estefan pasó malos ratos en los lugares que vivió en Estados Unidos: en Texas, donde primero su padre estuvo destinado, en Carolina del Sur, y, luego en la trascendental ciudad de Miami. "Yo era una chica sumamente tímida y nunca pensé en la música como una carrera. Lo último que me imaginaba era subirme a un escenario", recuerda. "Cuando mi madre me pedía que le cantara a sus amigas, yo agarraba mi guitarra y miraba hacia el piso. Cantaba volcando toda mi emoción en eso y cuando levantaba los ojos, allá estaban ellas llorando, todas estaban llorando y yo decía: 'mami, para qué me haces cantar si van a llorar'. 'No, que estamos llorando porque les tocaste el corazón', me decía".
A los 17 años Gloria Estefan creía que la única manera de salir de las apreturas económicas era estudiando mucho y logrando una profesión. Para ella ésa era la única forma de lograr el "american way of life". Y se empecinó: Estudió sicología, comunicaciones y francés y fue una alumna destacada. "Me encantaba la vida académica", recuerda y su destino parecía claro, estudiar y quemarse las pestañas.
Pero en 1975, conoció a su futuro marido, Emilo Estefan, su actual mánager y productor, con quien ha formado un imperio y uno de los hombres fuertes de la música latina en Estados Unidos: ha sido el cerebro de discos de Shakira, Thalía y Ricky Martin. "Estaba estudiando sicología cuando conocí a Emilio. Tenía 17 años y ya había empezando a trabajar en el aeropuerto de Miami como intérprete. En una ocasión estábamos haciendo unos encuentros familiares y me llamaron para cantar en un grupo musical y también llamaron a Emilio para que nos diera ideas de cómo hacerlo, porque él ya tenía su propia agrupación, Miami Latin Boys. Después de eso, nos encontramos en una boda, él se acordó de mí y me invitó a cantar dos canciones ahí mismo, con su grupo, y luego me invitó a incorporarme como cantante y le dije que no porque estaba estudiando, que no podía".
LA AGENTE SECRETO. Pero Emilio insistió y la convenció. "Durante cuatro años yo sólo me dediqué a cuidar a mi padre. Pero en esa época él había entrado al hospital, porque estaba muy malito para cuidarlo en la casa. Entonces ya tenía algo de tiempo libre para cantar".
– ¿Y qué pasó con tus estudios?
"Me gradué en tres años y cuando lo hice, la banda (rebautizada como Miami Sound Machine) estaba mucho mejor y yo me había enamorado de Emilio. Nos íbamos a casar y entonces fue una decisión fácil no ir a la Universidad de La Sorbonne, donde me habían aceptado. Y me habían aceptado también en la Universidad de Miami en la carrera de sicología, que tenía sólo doce sillas".
– Y está también tu potencial carrera en la CIA, porque cuando trabajaste en el aeropuerto, te contactaron de la CIA para convertirte en agente secreto.
"Es cierto... ¿Cómo sabes tú?, a lo mejor soy agente secreto".
– Claro, qué mejor forma de despistar que bromear con eso.
"Exactamente. Tengo acceso y he conocido a Reyes, Presidentes, tengo acceso a muchas cosas que nadie tiene, pero claro, estoy jaraneando (...) A mi mamá le dio un ataque cuando le conté. Yo llevaba un año trabajando en la aduana cuando me quisieron reclutar y mi madre me dijo que por nada del mundo: 'Y yo ya sacrifiqué a tu padre por este país y fue a Vietnam, cómo tú me vas a ser eso, eres mi hija'. Pero a mí me gustaba la idea".
Si hubiera sido agente secreto, habría podido ingresar a su amada Cuba en alguna misión y habría podido tararear alguna canción caribeña respirando el aire del hogar. Pero si bien uno de sus sueños confesos es cantar en la isla "libre de Fidel", en 1979 regresó. Ha sido la única vez. "Ese año, Jimmy Carter abrió la posibilidad de ir (...) En 1979 aún estaba allá el hermano de Emilio, habíamos tratado de sacarlo durante 14 años y una equivocación de su pasaporte se lo impidió porque en vez de 'José Román', le pusieron 'José Ramón' y no le dejaron ir". Dice Gloria que fue una experiencia potente porque se dio cuenta de las diferencias: "Con nuestro pasaporte americano podíamos entrar a unas 'diplotiendas', que tenían de todo". Meses después, pudieron ayudar a salir a los Estefan que quedaban en la isla.
"ME DICEN ROBOPOP". Gloria Estefan repite la misma frase siempre que le preguntan: "Hay dos cosas que me han hecho temblar las piernas en un escenario. El show que dimos en Viña del Mar en 1983 y cuando de nuevo me puse frente al público tras el accidente automovilístico que sufrí en 1990".
Pero vamos por parte.
En 1983 Gloria Estefan pisó Viña sin tener ni "Conga" ni ninguno de sus éxitos para respaldar su actuación junto a Miami Sound Machine. "Era un pavor estar frente al monstruo". 26 años más tarde, en este 2009, tiene un gordo repertorio para seducir a cualquiera. "Mis shows son muy energéticos y sigo igual. Arriba del escenario no tengo ningún tipo de restricción: En Chile cantaré clásicos que harán bailar, más algunas cosas de mi nuevo álbum, '90 millas"'.
En 1990, Gloria Estefan sufrió un gravísimo accidente automovilístico durante una de sus giras y resultó con daños muy serios y los doctores debieron poner dos barras de titanio para sostener su columna. ¿Esa condición médica le molesta para los energéticos que son sus shows? "No, para nada, estoy reforzada de titanio", contesta risueña. "Robo–pop, Robopop, así me llaman los músicos míos de la banda", dice y esta Robo–pop es una mujer fuerte, con sentido del humor ("no sueno en los detectores de los aeropuertos por suerte") y que admira por sobre todo la fortaleza femenina en el duro mundo de la música.
Por eso, desde hace casi una década que quiere hacer una película de su ídolo, la cantante Connie Francis. "Fue la primera cantante de pop mundial en los años 50, no había mujeres que grabaran en nueve idiomas, era estrella de cine, estrella en la radio, y tuvo una vida muy dramática. De alguna manera me identifico con ella".
– ¿Admiras a Madonna? Es que Wikipedia dice que eras la Madonna latina. ¿O será que Madonna es la Gloria Estefan gringa?
"Nooo. La admiro muchísimo. Ambas hemos tenido la dicha de disfrutar de unos años muy buenos en el mercado de la música y somos muy distintas y cada una tiene su forma de ser. La admiro a ella y todas las mujeres que se dedican a este negocio. Es una decisión difícil".
Pero está claro que Gloria tomó la decisión correcta.
GLORIA STEFAN, Latin American tour 2009.
15 de marzo. Movistar Arena. Puntoticket.cl Desde $17.000 hasta $220.000.
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